
Una vez que el bebé es dado a luz, es entregado a la pareja en cuestión; y la mujer que lo ha gestado durante todo el embarazo debe renunciar a cualquier derecho legal que pudiera tener sobre el bebé
Esta práctica consiste en que una mujer acepta por contrato llevar el embarazo por otra. El bebé es concebido con el óvulo de la contratada y el espermatozoide del padre contractual. También es posible transferir el embrión concebido con el material genético de los padres originales al útero de la madre de alquiler. Existe una tercera alternativa: óvulo y esperma son aportados por personas ajenas a la pareja que contrata y a la madre sustituta.
Hace unos años, el Proyecto de Código Civil y Comercial de
Justamente luego se aclaró que la maternidad le será entregada a aquella que alquila su útero; es decir la que lleva a cabo la gestación. La mujer que contrata en alquiler del vientre es la “tercera interesada”. En el caso de la paternidad, si la mamá sustituta es casada se presume que su marido es el padre, puede suceder que este no acepte al hijo contratado, en ese caso, puede impugnar su paternidad probando que el aporte masculino que permitió la fecundación no fue suyo.
Esta clase de prácticas presenta una serie de ventajas, una de las más obvias comprende el hecho de recurrir a una mujer que alquilará su vientre para gestar al bebé de una pareja, es la posibilidad de que dicha pareja -que por alguna razón no pueden tener hijos por sí mismos- pueda tener un hijo biológico. Desafortunadamente, también existen potenciales desventajas e inconvenientes. Los padres potenciales podrían sentirse sumamente preocupados pensando en que la madre de alquiler podría llegar a cambiar de decisión, no queriendo entregarles el bebé una vez que llegara el momento de dar a luz al niño/a. Si el bebé no fuera en su totalidad un hijo biológico de los padres potenciales; la mujer que hubiera accedido a alquilar su vientre para gestar al mismo/a podría poseer alguna clase de derecho legal sobre el bebé. A pesar de que no es usual que sucedan esta clase de problemas, ha habido casos en los cuales la madre de alquiler ha decidido quedarse con el bebé, y en algunos de ellos, la ley ha optado por otorgarle la custodia del bebé a la misma.
Un caso resonante fue el de Jorge Maciá de 43 años, radicado en España, deseaba ser padre. Para ello publicó un aviso en un diario cordobés buscando vientre en alquiler para su futuro hijo. Una joven paraguaya, Fanny Chávez Bogado de 27 años, respondió la convocatoria que había realizado Maciá, en julio de 2006 desde Barcelona, luego entre ellos se generó un vínculo afectivo que derivó en una relación de pareja y lo que ellos definieron como un "final feliz": el nacimiento de un hijo. El niño, que se llama Andy, nació el 4 de febrero de 2008 en Barcelona pero según las declaraciones que Chávez realizó, Maciá se habría fugado con la criatura: "Arrancó a mi hijo de mis brazos sin dejar rastro". Ahora, desde Barcelona, la mujer dijo que según le informaron el padre del niño "estaría en Argentina buscando una nueva familia", tras lo cual lanzó "un llamado de auxilio" para poder recuperar a su hijo.
Por Marianela Ostapchuk
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